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viernes, 3 de agosto de 2012

¡ 5 AÑOS DESPUÉS !


LA AGENDA NEOCÓN SEGÚN WESLEY CLARK


Las nuevas memorias de Wesley Clark arrojan más luz sobre las estrategias secretas de la administración Bush para el cambio de régimen en Irán y en otros lugares.

Mientras que la Casa Blanca de Bush promueve la posibilidad de un conflicto armado con Irán, un pasaje tentador en las nuevas memorias de Wesley Clark sugiere que otra guerra es parte de una estrategia planificada desde hace tiempo por el Departamento de Defensa que prevé "cambios de régimen por la fuerza", en no menos de siete estados de Oriente Medio. Los críticos de la guerra a menudo han expresado sospechas de tales planes imperiales, pero esta es la primera vez que un alto ex oficial del ejército ha afirmado saber que existían esos planes.

La existencia de esa nota clasificada, sin duda, proyecta una dudosa luz no sólo sobre la decisión original de invadir Irak porque supuestamente Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva, sino en los esfuerzos actuales para justificar e incluso iniciar una acción militar contra Irán.

En "A Time to Lead: For Duty, Honor and Country", publicado por Palgrave Macmillan el mes pasado, el ex general de cuatro estrellas, recuerda dos visitas al Pentágono tras los ataques terroristas de septiembre de 2001. En la primera visita, a menos de dos semanas después del 11 de septiembre, él escribe, "un importante general" le dijo, "Vamos a atacar a Irak. La decisión ha sido básicamente tomada."

Seis semanas más tarde, Clark regresó a Washington para ver al mismo general y le preguntó si el plan para atacar Iraq se estaba todavía examinando. La respuesta del general fue sorprendente:

"Oh, es peor que eso," dijo, sosteniendo una nota sobre su escritorio. 'Aquí está el informe de la Oficina del Secretario de Defensa [Donald Rumsfeld, entonces] en el que se esboza la estrategia. 
Vamos a tomar siete países en cinco años. Y los nombró, comenzando con Iraq y Siria y terminando con Irán. "

Aunque Clark no nombra a los otros cuatro países, se ha mencionado en entrevistas televisadas que la lista incluye el Líbano, Libia, Somalia y Sudán. De hecho, él ha descrito esta misma conversación en varias ocasiones durante el año pasado, incluso en un discurso en la Universidad de Alabama, en octubre de 2006, en una comparecencia en el programa de Amy Goodman "Democracy Now", difundido en marzo pasado, y más recientemente en una entrevista con el presentador de la CNN Wolf Blitzer en el programa "The Situation Room." En "Democracy Now", habló acerca de las reuniones y el memo con algo de más detalle, diciendo que había hecho la primera visita al Pentágono "en o alrededor el 20 de septiembre."

Clark dice que él no supo de la nota por la oficina de Rumsfeld. Cuando el general la tuvo por primera vez, recuerda que preguntó, "¿Es clasificada?" Recibió una respuesta afirmativa, según dijo, "Bueno, no me la muestren." Asimismo, dice que cuando vio al mismo general el año pasado, y le recordó su conversación, el funcionario le dijo: "Señor, ¡yo no le mostré esa nota!"

Durante la entrevista con Blitzer, Clark se echó para atrás ligeramente, admitiendo que la nota "no era [necesariamente] un plan. Tal vez se trata de una pieza. Tal vez se trataba de una especie de concepto teórico, pero era la clase de ideas que circulan en los círculos oficiales de esta ciudad ... que ha envenenado la atmósfera y ha hecho muy difícil para esta administración lograr algún éxito en la región. "

El libro de Clark también describe un encuentro hace casi una década con la eminencia neoconservadora Paul Wolfowitz, el ex subsecretario de Defensa de Rumsfeld, quien dimitió bajo una nube de escándalo del Banco Mundial en la primavera pasada. En mayo de 1991, según Clark, había mantenido una conversación con Wolfowitz, entonces el tercer rango civil más importante en el Pentágono, en la que le felicitó por el éxito de la Guerra del Golfo.

"La jodimos y dejamos en el poder a Saddam Hussein. El presidente [George H. entonces W. Bush] cree que será derrocado por su propio pueblo, pero yo lo dudo", cita Wolfowitz lamentándose. "Pero sí aprendí una cosa que es muy importante. Con el fin de la Guerra Fría, ahora podemos utilizar nuestro poder militar con impunidad. Los soviéticos no vendrán a bloquearnos. Y tenemos cinco, alrededor de 10 años, para limpiar estos viejos regímenes amigos de los soviéticos, como Iraq y Siria, antes de que la próxima superpotencia sea un reto para nosotros ... podríamos tener un poco más de tiempo, pero nadie sabe realmente. "

Más de un decenio y medio más tarde, la obsesión neoconservadora por el cambio de régimen persiste y florece en los límites superiores de la administración Bush, donde el vicepresidente Dick Cheney presiona para la acción contra Irán. (Por supuesto, por derrocar a Saddam y poner a los chiítas en el control de Irak, el Presidente Bush y Cheney ya han hecho más para fortalecer a Teherán que los mullahs en el poder jamás podrían haber imaginado en sus fantasías más queridas.) Los motivos declarados van desde la sospecha del patrocinio de Irán en los ataques contra tropas de EE.UU. en Irak a su inquietante búsqueda de energía nuclear, pero las acusaciones de Clark sugieren firmemente que los políticos Americanos decidieron hace años la guerra, no importa lo que Teherán terminó haciendo.

Tal vez es el momento para que los comités apropiados del Senado y el Congreso empiecen a hacer preguntas más difíciles acerca de estas estrategias secretas de la administración para el Medio Oriente. Se podría comenzar entrevistando a Clark a puerta cerradaas acerca de este informe clasificado -- y en qué medida estas ideas tan extremas han promovido la "guerra permanente" que es fundamental para la ideología neoconservadora.

   ( publicado en Diciembre 2007 )


sábado, 28 de julio de 2012

NO NOS REPRESENTAN


¡ No nos representan !


Que no!  que no!  ¡¡¡que no nos representan!!!
Es claro que, para Ecologistas en Acción, la política es algo demasiado importante como para dejarla solo en manos de políticos/as profesionales. Por ello, nuestra organización quiere, desde la independencia de partidos, subrayar aquellas contradicciones que en materia de política social y ambiental tienen aquellas formaciones que desde la renuncia al interés común han decidido concurrir a estas elecciones para salvaguardar los intereses de ricos y poderosos (porque la mayoría son, cómo no, hombres).
La crisis sistémica que padecemos tiene su epicentro en la necesidad intrínseca del capitalismo por crecer de manera continuada. Esto no solo conlleva desigualdades crecientes, sino que es imposible en un planeta de recursos limitados. Por ello, Ecologistas en Acción considera que, quienes concurren con programas basados en estos supuestos, son parte del problema, más que de la solución. 
Si apoyan los recortes sociales no nos representan. 
No se puede apoyar, desde la coherencia más básica, ninguna opción partidaria que esté haciendo o proyectando recortes sociales en el altar del dios bulímico del mercado. El reequilibrio de posibilidades, la igualdad, la justicia social y la solidaridad no son opciones, son el alma del concepto más esencial de democracia. Una democracia con más de ocho millones de personas bajo el umbral de la pobreza, con cinco millones de personas desempleadas y miles de ciudadanos y ciudadanas desahuciadas de sus viviendas, es una democracia en estado de emergencia, que solo podrá tener perspectivas de mejora aplicando políticas decididas de redistribución y solidaridad. Es perentorio implementar un modelo de desarrollo antitético al neoliberal que cree un nuevo contrato social con el planeta y nuestros semejantes. 
Si defienden la energía nuclear no nos representan.
Quien, tras los últimos acontecimientos de Fukushima, siga defendiendo la energía nuclear como una opción a incluir o mantener en nuestro mix energético, merece nuestra más contundente reprobación. Las evidencias sobre el riesgo inaceptable que la energía nuclear representa para la salud de todos y todas y para el medio ambiente, son tan insoslayables, que su defensa solo puede hacerse desde dos perspectivas: desde la negligencia intelectual más acusada, o desde la complicidad más espuria con los grupos de presión pronucleares. Es necesario orillar de manera definitiva aquellas opciones políticas que son capaces de representar y defender los intereses de una élite industrial que pone en riesgo el presente y el futuro de la vida en el Planeta. 
Si rescatan a los bancos no nos representan.
Resulta escandaloso que en el mismo momento en que se están recortando derechos y se anuncian nuevos mazazos a nuestro magro estado de bienestar, se lleven a cabo recetas de recapitalización como modo de rescatar a un sistema bancario perteneciente al mismo corazón financiero que nos ha conducido a la actual crisis sistémica. ¡Un 10% del PIB está sirviendo para avalar o dar ayudas a la banca! Quien rescata a bancos y condena a sociedades enteras no es merecedor de nuestra confianza, ni de nuestro voto. Se debe pedir responsabilidad pública, civil y penal a aquellas entidades que para lucrarse se han dedicado a la usura y la especulación, atentando contra los derechos de todos y todas, exigiendo, además, que hagan frente a su deuda histórica devolviendo, con intereses, todo aquello que ha posibilitado el empobrecimiento de clases sociales y de regiones completas de nuestro planeta. 
Si no reducen las emisiones no nos representan.
Las emisiones de gases de efecto invernadero están en el origen del cambio climático. Este cambio climático se está notando ya en las regiones del mundo más vulnerables, lo que se traduce en hambrunas, en migraciones… Por ello es urgente rebajar estas emisiones, que no olvidemos, sobre todo se producen en el mundo más enriquecido y se padecen en las regiones más empobrecidas del planeta. Quien no se comprometa de manera decidida a una reducción del 40% de emisiones respecto a 1990, en la UE respecto al 2020, está siendo cómplice con una de amenazas más terribles a las que se ha enfrentado la humanidad, y por tanto no puede representarnos. 
Si destruyen la biodiversidad no nos representan.
El consenso científico nos indica que nos enfrentamos a la sexta extinción masiva de especies. Esa pérdida no solo significa el fin de especies enteras, sino de su interacción, lo que pone en peligro nuestra propia pervivencia. Así pues, es innegable replantear nuestra forma de habitar el planeta. Ante esta cuestión los partidos en liza no pueden ponerse de perfil. Es necesario acabar con aquellas políticas que contemplan al ser humano como único centro válido, o con aquellas otras que reducen la riqueza ecosistémica a un producto del que extraer pingues beneficios. Quien no ve en la vida, vida, sino posibilidades de enriquecimiento con su destrucción, merece nuestro completo rechazo. 
Si no apuestan por las renovables no nos representan.
En este contexto de lucha contra el cambio climático y de crisis sistémica, es imprescindible cambiar nuestra forma de consumir energía, decreciendo y ahorrando, pero también incentivando la producción energética a través de renovables. Se trata de potenciar una industria respetuosa con el medio ambiente, que genera más puestos de trabajo y que democratiza la producción energética en detrimento de las grandes y nocivas corporaciones multinacionales del ramo. Esta apuesta, si es sincera y significativa, debe fijarse objetivos ambiciosos en el consumo de energía proveniente de renovables: al menos un 72% en 2020, objetivo factible como muestra la propuesta energética de Ecologistas en Acción.